El rio Pacaya, los Grupos de Manejo y la Taricaya.
Por. Blgo. Herman Vladimir Ruiz Abecasis.
Conocen la Reserva más que nadie, de noche y de día como ellos dicen, conocen esos lugares secretos que esconden sus caños, tipishca y cochas. ¿Cuántas historias tendrán para contar? Historias que con los años se van convirtiendo en enseñanzas transmitidas de abuelos a padres y de padres a hijos.
En la Reserva Nacional Pacaya Samiria la época de estiaje se inicia en el mes de Julio, como casi en toda la Amazonía del Perú y con ello, se inicia la temporada de aprovechamiento de los recursos naturales, manejo de la taricaya, pesca del paiche, cosecha de los alevinos de arahuana, pesca de la carachama en fin, se muestra una explosión de biodiversidad elevada a su máxima expresión, los botes con peque-peques surcan y bajan por el río Pacaya, sus pilotos traen en sus valijas cartas de amor, contando heroicas historias de pesca, sol y luna, de agua y monte, transmitiendo mensaje de esperanza que, la campaña de este año será mejor que nunca.

A los pescadores se les dibuja en el rostro la alegría que trae ésta esperada época del año. Las redes se cruzan en cada cocha, tipishca o caño, cosechando la pesca del día, pues, hay que hacer el rancho para los compañeros, la tarea es dura ya que hoy es noche de luna nueva, y seguro que la taricaya planchará la playa y tendremos que recolectar los huevos para completar la cuota - dicen con mucha energía- pues sino lo hacemos nosotros, los “Infractores”, el mono, el shihuango o el otorongo nos van a adelantar. La temporada de la recolección de nidadas de taricaya es una de las etapas más críticas que pasan los grupos manejo, es la época donde tienen que dividirse el trabajo ya que tienen que recolectar las nidadas, cuando “hay derrame”, llenando las bandejas y los botes durante toda la noche hasta la madrugada, así se cumple con esta faena, pues, en la mañana se tiene que hacer el sembrado respectivo, ya que no se puede acumular trabajo. Mientras los que trabajaron por la noche reposan, los demás se encargan de hacer el sembrío en las playas construidas en el puesto del grupo.

Por otro lado, otros integrantes se encargan de realizar los patrullajes, buscando huellas o algún indicio de la presencia de “Infractores”, realmente no hay tiempo ni para descansar dice un integrante, pero con una sonrisa dibujada en su cansado rostro, mientras prepara un suculento timbuche de acarahuazú que los compañeros encargados del rancho trajeron de la cocha, pues ya por la tarde, todos los integrantes se reúnen para planificar la salida por la noche.

Es así como transcurren los días para el aprovechamiento de la taricaya en el río Pacaya dentro de la Reserva Nacional Pacaya Samiria, jornada muy dura ya que los grupos de manejo no solamente tienen que lidiar con las inclemencias del tiempo, sino con la incertidumbre de recibir lo que realmente vale esta actividad, pero aun así, el entusiasmo, la alegría y la esperanza no se pierden y eso es uno de los grandes valores que ganan y que no es negociable, son hombres felices tienen algo que nadie les va a quitar, su “Libertad”.

Ésta es una muestra que los verdaderos beneficios de la conservación no solamente se miden con las ganancias monetarias que éstas generan, sino con lo que llena el corazón de estos hombres y mujeres, ese sentimiento de libertad, de ser parte de la naturaleza y de haber puesto en práctica todos los conocimientos adquiridos como única herencia de las generaciones pasadas, como me dijo una vez Fermín Arimuya - biólogo acá no se gana pero se goza-, frase que refleja lo que realmente significa para el integrante del grupo de manejo los Leones del Pacaya ser parte de esta historia, me hace reflexionar y llegar a la conclusión que, la conservación, en la Reserva Nacional Pacaya Samiria tiene un rostro y se llama Grupos de Manejo, los Sampaya, los Arimuya, Los Canayo, los Quintero, Los Izquierdo, Los Sangama; los guacamayos, los Tucanes, 
Catalanes, los Jaguares, los Leones, los Zungaritos, los Tibes, los Carapirá, Una pequeña muestra que en la Reserva Nacional Pacaya Samiria no solamente hay bosque y animales, hay gente…

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